Cuando el dentista holandés Jacobus Van Nierop abrió un consultorio en 2008 en Câteau-Chinon, el pueblo lo recibió con los brazos abierto...
Cuando el dentista holandés Jacobus Van Nierop abrió un consultorio en 2008 en Câteau-Chinon, el pueblo lo recibió con los brazos abiertos. Es que los servicios sanitarios eran escasos en esta pequeña localidad rural de Borgoña, en el este de Francia. Ocho años después, los habitantes celebran la condena a ocho años de cárcel que la justicia ordenó para el hombre que se ganó el apodo de "dentista del horror" o "dentista carnicero" por haber destrozado la boca de más de 100 pacientes.
En su primera declaración ante la justicia, Van Nierop aseguró que la gente "no le interesaba" desde la muerte de su esposa y admitió su responsabilidad en los hechos que se le atribuyen: prácticas brutales como haber arrancado hasta ocho dientes en una sesión, mutilaciones, extracción de dientes sanos, provocación de infecciones...
Una de sus víctimas, Sylviane Boulesteix, de 65 años, dijo a los medios franceses que estuvo sin dientes durante un año y medio tras pasar por el consultorio del holandés. Otra, Géraldine Letot, que "le dolían 13 dientes" después de haber consultado a Van Nierop por una caries.
¿PATOLOGÍA O AMOR POR EL DINERO?
Según un peritaje psicológico presentado al tribunal, el acusado sufre de una "patología narcisista" que le hace perder "todo sentido moral". No obstante, otro experto recalcó que tenía "perfecta consciencia de sus actos" y una de sus exempleadas aseguró que lo que motivaba a Van Nierop era "ganar mucho dinero".
No fue hasta 2011 cuando el colegio de dentistas quirúrgicos presentó una queja contra el hombre por prácticas ilegales, en un proceso al que se sumó la Seguridad Social tras descubrir irregularidades de facturación.
Tras estallar el escándalo, en 2013 huyó a Canadá, donde intentó suicidarse. Fue expulsado del país rumbo a Holanda, que lo extraditó a su vez a Francia, donde permaneció detenido desde entonces.
Hoy, el tribunal le prohibió ejercer de forma definitiva y le impuso también diversas multas por valor de 10.500 euros. Según destacó la fiscalía, varias de sus víctimas sufren todavía secuelas importantes.

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